EL BOSQUE MESOFILO DE LA MONTAÑA

Para el visitante entrar a la región de Xico es confortante, significa un deleite para gozar múltiples aromas y paisajes de exuberante vegetación. Desde la carretera ofrecen orquídeas cultivadas, pero pronto observa el viajero la innumerable variedad de bromelias o tenchos que adornan los árboles, entre ellos también las orquídeas silvestres. Hayas gigantescos, liquidámbares, helechos arborescentes con millonaria historia y una innumerable variedad de plantas exóticas reciben al visitante por dónde mira. Algunos tienen las ramas lleno de paxtle (heno) que cuelga largo y con su color grisáceo plateado da tonos de color adicionales al ambiente. Enclavada en las faldas del Cofre de Perote, Xico es pintoresco y adornado con cascadas de fama mundial, puentes legendarios, ríos caudalosos y caminos rurales que invitan a pasearse a pie o a caballo.

BOSQUE MESOFILO

El bosque mesófilo de la montaña se conoce también como bosque tropical de montaña o bosque de neblina y hoy día se encuentra en peligro de extinción, especialmente en la región central de Veracruz por razones de la expansión del ser humano. Por un lado, estos bosques se encuentran sobre suelos fértiles de origen volcánico y por el otro lado, el clima es favorable y los paisajes con su eterno verdor tan atrayente que por una u otra causa el hombre merma el bosque.

A esto se agrega la tala clandestina de grupos sociales tolerados por el gobierno y que destruyen paulatinamente en obra hormiga los bosques naturales sin cesar, tanto para obtener la madera, como para extraer infinidad de productos como por ejemplo: el mal quiqui de los helechos arborescentes (se utiliza en lugar de maceta y parece un estropajo gigante).

Los parches de bosques natural en realidad sólo se conservan donde la topografía los ha protegido de la actividad humana, es decir en barrancas difíciles de acceder o en las pocas propiedades privadas que cuidan de estos rincones. Los bosques de montaña tienen un crecimiento mucho más lento que otros bosques de la zona tropical por lo que son ecosistemas más frágiles y vulnerables.

Tienen una biodiversidad impresionante y en la zona de Veracruz, las colectas de especímenes botánicos han tenido gran importancia científica. Más de cien especies llevan el sobrenombre Xalapensis. Con la merma de los bosques también desaparece la fauna. Solo en las regiones altas se sigue encontrando el ocelote o uno de los pocos coyotes y en muy escasa ocasión el mazate (venado). Todavía con cierta frecuencia se pasean los mapaches, armadillos y tlacuaches por estos terruños, sin embargo los dos últimos forman parte de platillos culinarios de antaño.

El visitante de todos estos peligros poco se da cuenta, ya que el verdor cubre todo y sigue pintando un paisaje tan agradable como siempre. En las partes bajas se mezclan árboles introducidas en la zona por programas oficiales o iniciativas privadas con la flora original y muchas fincas con sus cafetales dejan – para el no experto – una impresión a la selva de los libros.

Cuando la neblina baja por estos parajes podemos pensar que el mundo esta en orden, que nada ha pasado y nos envuelve en sus misterios. Entre la humedad de la neblina y el olor a madera quemada que expiden los braceros, se mezclan los aromas de las flores y la clorofila, quedándonos un sabor inolvidable a fragancia de la vida, nunca satisfecho, siempre con curiosidad, pero al fin, como todo lo verde, dándonos una inmensa paz.