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Fauna

La selva húmeda de la montaña, es una mística región caracterizada por sus neblinas. Es el hogar de muchos animales que dentro de esa gran biodiversidad contribuyen al equilibrio ecológico.

Es el ecosistema con  mayor biodiversidad de especies en México. Sin embargo, su habitad disminuye invariablemente por la expansión del humano y por los cultivos agrícolas que merman cada año. Encima de ello, los seres del bosque son perseguidos por los lugareños y a veces hasta por forasteros, que se aprovechan del animal silvestre y ponen trampas para capturarlos. En la región contamos con un aproximado de 180 diversas aves que se han identificado, incluso víboras o anfibios, salamandras y tlaconetes las cuáles se venden en las ciudades como seres exóticos al igual que la caza de mamíferos que desde ancestros el hombre xiqueño acostumbra realizarla durante las noches.

El monte ha sido sagrado desde tiempos pasados. Allí se recolectó con su saber las yerbas medicinales que dieron fama a los brujos de Xico, se encuentran raíces como la zarzaparrilla, también se avalaron alrededor de 600 diferentes tipos de hongos; así como la extracción de maderas duras como el encino y el ahuehuete que ya no hay, mientras que la extración de madera de oxil ocozote (liquidámbar) y haya gracias a su aún existencia sirven para calentar los hornos en la actualidad. Y por último las frutillas de la montaña que sirvieron para aguas, licores y tés y el peón aldeano que enriqueció su platillo dominguero con carne silvestre.

Muchas de las casi cien especies de mamíferos del bosque de neblina son comestibles. La diferencia es, que ahora hay menos bosque y mucho más gente ocasionando un desequilibrio enorme. La caza es llevada a cabo con ayuda de perros y no respetan épocas de procreación. Y en las barrancas y montes, entre maleza, no hay prudencia humana ni vigilancia ni ley.

No es de asombrarse que ya no encontramos el mazate o temazate (Mazama tenama), el venado del monte, pues su carne ha sido muy apreciada. Ausentes están el jabalí y el mono araña que frecuentaban esos rumbos, tal y como cuentan las personas de mayor edad  que viven aquí desde su niñez. Los seres que quedan, todos sin excepción se encuentran en peligro de extinción.

 

Todavía nos hemos topado con algún ozelote, que antes fue perseguido por su cuero, ya que las mujeres de nobleza se lucían con abrigos hechos de su piel, y también el tigrillo o gato montés.

 

Hoy en día, los matan solo porque son felinos. Y de esa matanza son víctimas los coyotes de pelo blanco, porque luego buscan robarse de noche los pollos en las rancherías.

El tlacuache a la vez es apreciado por su carne, es un animal sano que se alimenta principalmente de frutas, plantas y pequeños animalejos, y fácil de atrapar, pues al asustarse permanece como petrificado jugando al muertito. Otra especie útil y perseguida es el toche o armadillo, cuya carne se prepara en mole y su caparazón se convierte en maletín del campesino o artesanía.

Los tepetoches o liebres de monte son comestibles, claro y en ocasiones también las ardillas, aunque flacas, pueden sazonar un platillo en alguna choza de las faldas del Cofre. Y así, les podemos presentar tantos integrantes más del bosque de niebla, cada quien con una historia curiosa, incluso para otros sin conocer pero que demuestran su  existencia. Y uno de nuestros objetivos es buscar la manera de salvar su habitad y garantizar la supervivencia.

Por otro lado seguramente ha escuchado nombrar el mapache, un pequeño salvaje que de chiquito es tiernísimo y de adulto se convierte en compañero salvaje que provoca destrozos. Han tratado de domesticarlo, pero requiere mucha paciencia.

El cacomixtle o sietillo, asi llamado por las siete rayas de su cola, que por cierto es más larga que su propio cuerpo, es un pariente lejano del mapache. Se ha domesticado incluso para librar la casa de cualquier insecto, pues mejor que un gato come de todo y acaba con las plagas e insectos.

El Jaguarundi, un pequeño puma, es otro mamífero que hace limpieza en los bosques, se alimenta de reptiles y controla los ratones, y persigue al agutí o guatusa, actualmente  es muy difícil de encontrar.

La comadreja, que es muy delgada y solitaria, controla roedores como las tuzas, ratones, conejos y es muy ágil. Aunque poca mención recibe la tuza, ésta es un roedor confundido con una rata que habita como topo en el bosque de neblina, es la tuza o tozan, que vive en túneles debajo de la tierra. Aun así está en peligro de extinción, es perseguida ya que es destructiva comiéndose las raíces de plantas y árboles y amenaza las cosechas.

Cuando nombran al viejo de monte (Eira barbara) se refieren a otro animal que ya casi desapareció de nuestra zona.

Con la salvación del Bosque mesófilo quizás se logre reinstalar el habitad de algunos de los habitantes originales aquí mencionados. Las mariposas ya están regresando. Durante la excursión al Bosque Mesófilo, eso si, podrán observar colibrís que se llaman huitzi, de los cuales hay 8 especies. Y por supuesto entre los follajes del bosque nublado habitan muchas aves. De repente hay chachalacas y tucanes.

Y casi siempre nos acompaña desde los aires el gavilán pollero, dando sus círculos en búsqueda de alguna presa.