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Flora

Enclavada en las faldas del Cofre de Perote, Xico es pintoresco y embellecido con cascadas de fama mundial, puentes legendarios, ríos caudalosos y caminos rurales que invitan a pasearse a pie, a caballo o cuatrimoto.

La vegetación que predomina en el municipio, es del tipo boscoso caducifolio. Pero Xico se extiende en alturas que oscilan entre los 700 y los casi 3000 msnm, lo que promete diversos subclimatas. Para el visitante entrar a la región de Xico, siempre ha sido confortante, pues significa un deleite para gozar múltiples aromas y paisajes de exuberante vegetación.

Llegando desde la carretera, el viajero observa la innumerable variedad de bromelias o tenchos que engalanan los árboles, entre ellos también las tan apreciadas orquídeas silvestres.

Enormes hayas o llamados platanus mexicanus, elevan su follaje hacia el cielo, igual como los liquidámbares. Todavía se aprecian algunos malquiquis, casi extintos, son esos helechos arborescentes de edad millonaria que permiten disfrutar de una gran variedad boscosa con plantas exóticas de manera que el visitante a donde quiera que mire pueda apreciar ésta vegetación. Algunos árboles tienen las ramas lleno de paxtle (heno) que cuelga largo y se mece en el viento. Con su matiz grisáceo plateado da tonalidad adicional al ambiente.

Para habitantes de las grandes ciudades, Xico parece estar enclavado en una selva. Y muchos lugareños llaman a la exuberancia simplemente “el monte” o la maleza. Sin embargo, para los biólogos y la ciencia es un tesoro interminable de sorpresas. Han salido de esos montes plantas de olor como el cilandro cimarrón, el acuyo o la yerba del anís, remedios como el gordo lobo o la purga de Xalapa y los apreciados quelites como el Xonequi, por solo mencionar algunos.

Los antiguos lavaron su ropa con la raíz del Amoli  y los actuales consumen todavía la raíz de zarzaparrilla en refrescante bebida así como la berenjena de árbol o un plátano morado. Convirtiéndose éste en un lugar en el que puedes encontrar todo, como frutas y verduras del subtrópico o  hasta lo templado, a veces coexisten juntos en el mismo lugar. Por estos rumbos podemos encontrar un pino Calocote al lado de un mandarino, o un perón situarse cerca de un chirimoyo mientras que por en medio se asoman unos citlalis o un jitomate silvestre.

A eso hay que añadir la gran variedad de especies foráneas que se han introducido y que se mezclaron con la fauna original, formando parte del peculiar panorama. Así se dan macadamias entre helechos y nísperos al lado de papayos. Durante la conquista, los soldados de Cortes apreciaron la gran cantidad de frutillas o bayas que describió con euforia Bernal Diaz del Castillo en su libro sobre la conquista, ya que dieron vitamina a las dietas.

En Xico tienen fama hoy día diversos licores y la zarzamora juega un papel predominante. Aun se utiliza el tezhuate del monte o el sabuco para jarabes. Ahora no hablar de los hongos, muchos de ellos comestibles y del piso hasta las ramas más altas, la naturaleza regaló al xiqueño todo para un bienestar de sabores y medicinas.

En esos terruños habitan el jenequile, el chinini, la poma rosa, el tejocote, el zapote y entre tantos otros la guayaba. Cuando una vez trataron de describirme el paraíso, inconscientemente tuve que pensar en Xico. Quizás me darán la razón, tras haber conocido esta tierra exuberante.