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Zarzamoras

En las faldas del Cofre de Perote, allí hacia arriba, por donde se vuelve espeso el monte, se encuentran los matorrales llenos de zarzamora. Estos arbustos espinosos que se extienden e impiden avanzar sin machete, producen unas bayas, unas frutillas aromáticas, a veces muy dulces o algo ácidas. Son de color rojo intenso hasta negro purpuro. Cosechar la mora requiere de mucho cuidado, porque la zarzamora silvestre se defiende eficazmente con sus espinas, y donde menos las esperas.

Hoy día existen  muchas variedades de zarzamora, tanto en los diferentes estados del país como en el mundo. Hay diversidades de frutos enormes sobre arbustos sin espinas para la producción dentro de hortalizas. Es una planta muy noble, que en su fruto nos regala una amplia gama de vitaminas, sobre todo vitamina A y C, hierro y carotina. El calcio y contenido en potasio favorece al crecimiento de los infantes y formación de dentadura.

El origen de las zarzamoras es incierto, los investigadores suponen que su habitad original pudo haber sido América del Norte y también Asia, pues desde la antigüedad hay notica del aprovechamiento de sus beneficios.  Las recolectaban los antiguos principalmente para tratar la fiebre y las dolencias estomacales. Pero apenas hacia finales del siglo XIX se empezó a cultivar la planta y se ha logrado  producir más de 200 variedades de zarzamora en todo el mundo.

Las moras se consumen crudas, pero en la mayoría de los casos conocemos su sabor en productos alimenticios, donde se emplean las moras en la elaboración de jugos, golosinas, yogures, compotas, gelatinas, helados, licores, etc. Es de gran ayuda, que el fruto se conserva congelado y en forma de concentrado o jugo se puede almacenar durante mucho tiempo.

Una fiesta en Xico sin la “morita” no sería fiesta. Se trata de un licor dulce de pocos grados de alcohol con fuerte sabor a la mora. En los restaurantes frecuentemente se sirve de cortesía un vasito de esa bebida rojiza al inicio de la comida como aperitivo, o al final para cerrar el estómago. Tan típico es, que se conoce nuestra región por el “verde” (licor de anís) y la “morita”, pareja ideal para encaminar las fiestas xiqueñas.